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Cristianas 24 Mar 2026

En medio de la guerra en Sudán: Musulmanes están entregando sus vidas a Cristo

En medio de la guerra en Sudán: Musulmanes están entregando sus vidas a Cristo

En medio del fuego cruzado y una crisis humanitaria sin precedentes, un inesperado y poderoso mover espiritual está transformando los rincones más desolados de África. Lo que a simple vista parece un escenario dominado únicamente por la muerte y la desesperanza, oculta una realidad celestial asombrosa que pocos conocen. Las trágicas circunstancias están abriendo puertas impensables para que un mensaje de paz absoluta llegue a quienes lo han perdido todo.

En Sudán, la escalada de violencia reciente cerca de la frontera con Chad dejó 17 muertos y 123 heridos graves en fuertes enfrentamientos entre el ejército y las fuerzas rebeldes. Esta guerra civil, que ya se prolonga por cerca de tres años, ha agravado una terrible crisis humanitaria marcada por la hambruna y el desplazamiento. A pesar de este oscuro colapso económico y social, líderes cristianos afirman que existe un extraordinario despertar espiritual en el país.

Jesse Griffin, representante de la organización cristiana unfoldingWord, denunció firmemente la invisibilidad mediática internacional de esta gran tragedia humanitaria africana. “Hay genocidio tras genocidio, y muchas veces eso no llega a las noticias porque existen otros conflictos más relevantes para la política de los Estados Unidos”, aseveró. Según Griffin, este doloroso contexto de intenso sufrimiento ha contribuido significativamente a que más personas, incluyendo a musulmanes, estén muy receptivas al Evangelio.

El impacto de la predicación sigue siendo innegable y sumamente esperanzador en los lugares donde los civiles han buscado refugio y asilo. “El Evangelio continúa expandiéndose en Sudán, y es maravilloso ver cómo el Espíritu Santo todavía está actuando”, afirmó Griffin con profundo entusiasmo y fe. En sintonía con esto, añadió una gran verdad sobre el territorio: “Nuestros hermanos en Sudán dicen que, a causa del conflicto, hay una enorme receptividad al Evangelio”.

Las iglesias locales, trabajando en fuerte y valiente colaboración con la organización internacional, desempeñan un rol fundamental para expandir la esperanza del Evangelio. “Nuestros socios entrenaron a personas de 89 tribus diferentes en Sudán. Esas personas están regresando a sus comunidades y compartiendo el Evangelio, fundando iglesias y haciendo discípulos”, relató detalladamente Griffin. Este admirable esfuerzo demuestra que la iglesia autóctona se niega a paralizarse ante el temor de la terrible guerra y la hostilidad.

Los dedicados traductores y valientes evangelistas utilizan diariamente las Escrituras en las lenguas locales para poder llevar a la práctica la Palabra de Dios. “Semanalmente, ellos también ministran la Biblia en el contexto de sus iglesias y comparten las Escrituras en los campos de refugiados”, dijo el representante del ministerio. Para potenciar este gran trabajo humanitario y espiritual, los equipos se encuentran finalizando este mismo año el Nuevo Testamento en árabe sudanés y masalit.

El grandioso y directo efecto de este noble esfuerzo misionero ha sido completamente contundente y milagroso en la vida de muchos pobladores. “Muchos musulmanes se están convirtiendo al cristianismo después de escuchar el Evangelio en su lengua materna”, confirmó Griffin maravillado por este enorme suceso. Sin embargo, lanzó un clamor urgente por la seguridad: “Oren por su protección, porque muchos, al tomar esta decisión, corren riesgo de vida por parte de personas cercanas”.

Según la Lista Mundial de Vigilancia 2026 de Open Doors, Sudán ocupa tristemente el cuarto lugar en persecución severa tras el golpe militar de 2021. Rafat Samir, líder cristiano sudanés y actual presidente del Consejo Comunitario Evangélico de Sudán, expresó valientemente su postura sobre el complejo y duro futuro del país.

“No sabemos cómo será el nuevo Sudán después de la guerra, pero creo que este es un tiempo para que la iglesia se levante y garantice nuestros derechos, para tener un lugar y una voz”, concluyó.